Nota recuerdo colifato

Esta es una nota del suplemento ni a palos del año 2010, realizado por la colega Julia mengolini. Estuvimos Alfredo, julio y yo.

Que lo disfruten.

Como la birome, como el dulce de leche, como el bondi, La Colifata es de esos inventos argentinos que inflan el pecho con orgullo nacional. La idea de esta radio- la radio de los internos y ex internos del Hospital Borda- es generar “puentes donde hay muros”, conectar a los internos con sus oyentes para trabajar la estigmatización de la locura y activar procesos de desarrollo de autonomía y de autoestima. Funciona tan bien que la idea se replica en todo el mundo y hace ya 20 años que existe cada vez con más oyentes y proyectos. Para festejar el 20°cumpleaños de La Colifata charlamos con Alfredo Olivera, psicólogo y fundador de la radio y con los colifatos Eduardo Codina y Julio Rivero Díaz.

-¿Cómo empezó todo?

-Alfredo: Yo empecé en el 90 a ir a un grupo que se llama Cooperanza que trabaja con talleres artísticos en el Borda. Al poco tiempo conozco a alguien que tenía una radio comunitaria y me invita a su programa a hablar del tema de la locura. Me parecía mejor no reducir la temática a una emisión y en vez de hablar yo solo, pensé en maneras de incluir el parecer de este colectivo de personas que estaba excluido socialmente. Fui al Borda con un grabador de periodista y se dio un debate muy interesante. Había un grupo de personas, cuyo discurso era descalificado, que estaban generando momentos de reflexión y lucidez muy buenos. Así nació la columna de los internos del Borda en una FM comunitaria. Había muchos llamados de oyentes que yo grababa y después se los hacía escuchar. En ese ida y vuelta se empieza a desarrollar el proyecto. Así nació, como la radio sin antena que existía a partir de otros solidarios que hacían un lugar. Después vino Lalo Mir, Nelson Castro y otras radios comunitarias que nos daban espacio. La idea no era hacer una radio de diagnosticados para médicos u otros diagnosticados o familiares, la idea era una radio de personas que atravesaron situaciones de institucionalización para que entren en contacto con gente que no tenía nada que ver con eso.

-Julio: Lo que nos interesa es que la gente pierda el temor a que en el psiquiátrico está el loco peligroso. Cuando uno entra al Borda la autoestima muere. Porque la sociedad no lo considera como persona. La radio, además de ser terapéutica, no es un juego, es una realidad, es una radio reconocida en el mundo, es la primera radio hecha en un neuropsiquiátrico. Y nuestro autoestima volvió a vivir. Yo pasé de ser oyente a ser protagonista. Me pone contento que la gente le pierda temor a los que estamos dentro o hemos estado. Y todo gracias a La Colifata.

– ¿Cómo funciona la radio?

– Alfredo: Los días sábados, durante 7 horas, en los jardines del hospital. Vienen las personas que están internadas, los que ya no están y forman parte de La Colifata y vienen muchos oyentes. La radio, en realidad, más que la estructura tradicional, oficia como un espacio donde las personas se encuentran y surgen temáticas.

-¿Qué es para vos un loco?

-Julio: Una persona con problemas psiquiátricos, que todos tenemos hoy en día. Pero la sociedad te discrimina, te lastima y no te permite ser vos mismo, no te deja demostrar que podés trabajar a pesar de esa dificultad que tenés. Es muy difícil afuera. Pero muchos dicen que los locos no están en El Borda, están acá afuera.

-¿Qué fue La Colifata en tu vida?

-Eduardo: Para mí fue un empuje. Después de todo este tiempo y después de haber hecho con mi madre El Living de Estelita, creo que La Colifata funciona como ayuda para quienes la integran, para poder expresarse como a uno le gusta. Con la libertad y los límites de una radio que tiene que ser terapéutica, que también tiene sus necesidades, necesita un sustento y financiación para poder seguir existiendo. Vivimos de donaciones del exterior.

-Julio: A mí me cambió la vida, fue un giro de 180 grados. Yo era muy tímido, me costaba relacionarme con la gente, nunca me gustaron los grupos grandes, hasta ahora, pero lo controlo. Yo veía al grupo de gente pero nunca me acercaba. Hasta que un amigo me ve sentado en las raíces de un ombú y me invita a acercarme. Cuando tomo envión para acercarme, lo más impresionante fue el trato, porque todos me saludaban como si hubiera estado desde el principio. Me parecía raro que gente que no me conocía me saludara, me tuviera en consideración. En uno de los programas me entrevista Estelita y ese es uno de los recuerdos más lindos que tengo. Ahí me invitaron a tener un espacio, mi programa en la radio. Yo sin titubear y sin saber adónde me metía, dije que sí.

-¿Qué es El Living de Estelita?

-Alfredo: El Living de Estelita era el programa que hacía la mamá de Eduardo, que lo venía a visitar. Estelita se ponía a conversar con la gente que venía de visita. Después fue un programa de televisión que se emitió en Ciudad Abierta en los años 2005 y 2006. Estelita estaba en situación de calle y hacía un programa de entrevistas en una plaza de Belgrano que es donde vivía.

-¿Para qué necesita financiación La Colifata?¿Cuáles son los proyectos futuros?

-Alfredo: Cuando hablamos de financiar La Colifata, hablamos de lo que sale sostener un proyecto  que tiene como objetivo, en relación a sus usuarios, producir espacios de autonomía para que ellos puedan no sólo salir de la internación sino gestionar de manera más feliz la vida cotidiana, la relación con los otros, que puedan ir ejerciendo sus derechos ciudadanos pero con una referencia a un grupo que trabaja en salud mental y que puede acompañar y activar estos procesos. Y a la vez, Colifata pretende trabajar con la comunidad el problema de la estigmatización, pero no desde un lugar normativo (en cuanto a nosotros ubicados en una posición de verdad), sino lo contrario, habilitar un canal de expresión para que podamos hablar de las razones y las sin razones de nuestros pensamientos o conductas que terminan legitimando, entre otras cosas, instituciones asilares o practicas de exclusión o idealización. Eso no se hace de manera espontánea, eso se hace con desarrollo profesional y con estrategias y políticas de difusión. Tenemos que crear puentes con una comunidad que a partir de escuchar se moviliza.

-Eduardo: Yo sé que si pido ayuda a La Colifata puedo contar con ellos pero siempre me ha gustado arreglármelas solo. Pero es muy lindo saber que yo puedo contar con alguien de La Colifata cuando tengo una situación, un bajón o cuando necesito a alguien que me aconseje.

– Tenés amigos en La Colifata.

-Eduardo: Es un poco más que eso. La Colifata es el punto de encuentro de mucha gente que uno no conoce y se da cuenta que hay que derribar todo el tabú sobre la locura. Gracias a La Colifata encontramos una manera de construir puentes donde había muros. Más textual que eso, imposible

– Alfredo: Vos decías lo de los amigos pero los chicos tienen más amigos por fuera de La Colifata, si bien posiblemente los conocieron a través de La Colifata. Eso marca una diferencia respecto de otros dispositivos, no es una cuestión endogámica donde un grupo de personas se da afecto entre sí y se protege de un exterior que puede ser hostil. Es un dispositivo abierto con las múltiples vías de conexión con “el más allá”. Lo que hace es ampliar las relaciones sociales de los que entran, pero después esas relaciones perduran más allá de La Colifata. Se trata de activar esos procesos, no es el refugio endogámico, sino empezar a cruzar las fronteras.

– Eduardo: La Colifata es un nexo, lo que también ayuda a que tomemos conciencia de que podemos hacer cosas por nuestra cuenta. Y sabemos que si tenemos alguna duda de si podemos llegar a destino en alguna cosa que emprendamos, consultamos a los de La Colifata.

-Julio: Es lindo no depender de la radio porque eso demuestra lo que podemos hacer nosotros por nuestra cuenta. Ellos nos pueden ayudar pero no nos pueden solucionar el problema, los que tenemos el problema somos quienes tenemos que solucionarlo.

-¿En el Moyano no hay nada similar?

-Alfredo: En el Moyano empezó hace un año una experiencia que se llama FM Desate que nosotros asesoramos pero tuvieron que pasar muchísimos años. Había una mujer, María, que venía a La Colifata los sábados y siempre decía que no le extrañaba que las cosas buenas sólo pasaran en los lugares de los hombres. Generaba muchos conflictos pero tenía un discurso muy lúcido. Ella vivía en la calle y sufría la discriminación de género. La dificultad que tenía era que eso mismo que era tan cierto, le obraba de obstáculo para generar lazos con otros. Ella sin embargo volvía cada sábado. Entonces nosotros le ofrecimos que fuera la representante de la mujer de La Colifata frente al departamento de la mujer de AMARC (Asociación Mundial de Radios Comunitarias). Entonces, la correspondencia venía a su nombre y eso le servía de material para su programa. María resultó ser una poetiza maravillosa y generó producciones geniales. Y logró tener mucha más serenidad y paz, incluso para seguir denunciando los atropellos contra las mujeres. Este ejemplo da cuenta de esta función terapéutica de La Colifata que no tiene que ver con normalizar a nadie sino con ayudar a que quienes toman la palabra y ejercen el derecho de expresión, se construyan de una manera menos sufriente, que les amplíe las posibilidades de estar con otra gente, con la vida, con sus proyectos.

-¿Qué es lo normal?

-Julio: Lo normal no existe. Lo que existe es la discriminación, el olvido y el miedo por  no tener la información de cómo afrontar a un amigo o a un pariente con problemas psiquiátricos. Es muy difícil hoy en día conseguir trabajo porque cuando  te preguntan si estuviste internado alguna vez, cuando decís “Borda” es como si tuvieras una enfermedad contagiosa. Nosotros podemos hacer cosas, tomamos remedios que nos dan los psiquiatras pero somos personas. Si la sociedad tomara conciencia que dentro del Borda hay personas que necesitan amor… pero la sociedad no te brinda eso. Por eso vuelvo a la radio. La radio abre muchas puertas. Pensá que con los viajes solidarios las personas de un neuropsiquiátrico, que necesitan cosas, van a ayudar a otros que necesitan mucho más.

-¿Qué son los viajes solidarios?

-Alfredo: Un grupo de oyentes de Bariloche consiguió regalarle a un grupo de 20 colifatos unas vacaciones en esac ciudad. Nosotros, a cambio, quisimos darles algo. Decidimos colaborar con los pibes de la calle y laburamos tres meses para conseguir cosas para ellos. Eso después se transformó en un programa de acción.  Colifata solidaria es pensar la rehabilitación donde los colifatos se corran del lugar de ser los rehabilitados y pasen a ser promotores de acciones en salud. El objetivo es que reconozcan que nadie puede estar en una posición de recibir solamente sino de intercambio, como cualquiera. Y además, sacar la radio del psiquiátrico y llevarla a  otros territorios, así fuimos a Rosario, al Chaco, a Bariloche…

-¿Cómo es que existe La Colifata en todo el mundo?

– Alfredo: Bueno, hay experiencias similares en Francia, en México, en Barcelona, en Uruguay, en Chile, en Italia, en Portugal, Rumania. En algunos casos nos vinieron a buscar para que los asesoremos. También ayudó en este proceso de difusión de La Colifata, gente como Manu Chao o Francis Ford Coppola.

-Julio: Lo más lindo es que estas personas que toman la idea de la radio, es porque ven que a nosotros nos sirve y es lindo que se plantee lo mismo y que sirva en otro lugar.

– ¿Cómo sigue La Colifata?

– Alfredo: Nosotros acompañamos todo lo que fue el proceso de la sanción de la Ley de Medios y acompañamos también la sanción de la Ley de Salud Mental. En ese marco, presentamos un proyecto de nuevas tecnologías para La Colifata que nos va a permitir tener equipos más potentes y desarrollar un estudio de radio fuera del hospital donde además se desarrollen talleres de capacitación laboral, un centro cultural, un teatro, un bar y demás.

-¿De qué se trata la Ley de Salud Mental?

– Eduardo: De devolverle los derechos a los pacientes psiquiátricos que normalmente somos cercenados por un sistema que nos utiliza como conejillos de indias para las empresas farmacéuticas. Esta ley nos restituye el derecho a tener una vida digna, a poder dejar de ser dependientes de las medicaciones salvo en las dosis que de verdad ayuden a resolver los problemas. Y tener atención no solamente en el Borda sino que todos los hospitales tengan una sección de psiquiatría. Queremos derribar el mito de la locura y que no existan más manicomios, sino que nos podamos atender en cualquier hospital general sin tener que desarraigarnos de la familia.

-¿A qué le dicen Ni a palos?

-Julio: A mentir.
-Eduardo: A la violencia.
-Alfredo: A perder la dignidad.

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