Reflexión nocturna y Colifata

La vida es como un árbol: hay que alimentarlo, cuidarlo, regarlo y hacerlo crecer sano y vigoroso.

El sueño es un viaje hasta el interior de nuestra propia mente, buscando destinos pintorescos, soñando cosa utópicas, haciendo volar nuestra imaginación donde nadie puede llegar.

Y, por último un don que, por lo menos para mi, es insustituible, ni se compra en ningún lado, no tiene valor comercial, tampoco se vende. Ese es el amor: ese don que no se puede medir, no se puede fabricar, pero se puede recibir, se puede dar y se puede sentir en un momento fugaz de nuestra vidas. Seamos felices esta noche, que es joven todavía.

Buenas noches.

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